"Quedé atónito, admirado.
Tu semblánza tán definida,
tán órgullosa... tán túya.
Quedé fascinado ánte el océano de tu mirada,
el azúl cielo de aquéllos ojos indiferentes
y el infinito horizonte de tu cautivante esencia.
Estóy atrapado entre pensamientos,
entre ilusiones, que se refugian en aquél agridulce enigma,
en la liosa y complicada incógnita,
en el hermoso misterio de tu existencia."
A. Urner.
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