Que con su fuego forje mi cáracter como el mas duro de los áceros, pero que despierte en mi interior la mas ingenúa inocencia y el mas benevolo espiritú, para admirar siempre las maravillas que me rodean y no caer jamas en las ocultas y oscuras trampas de mi egoísmo.
Que la soledad se haga mi mejor y mas fiel compañera, que despierte a mi Yo mas interno y me demuestre quién soy realmente, para asi valerme de mi mismo.
Que con la adversidad gane fuerza mi voluntad, para no doblegarme ni ante el mas duro de los desafíos y aceptar humildemente la lección de cada vivencia.
Y sobre todo, que el Dios de mi corazón, me haga el único maestro de mi propia existencia.
Así sea.
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