y cuyo aliento da vida a lo que me rodea.
Escúchame.
Vengo a tí como uno de tus tántos hijos,
soy debíl... Soy pequeño...
Necesito tu fuerza y tu sabiduria.
No para ser superior a mis hérmanos,
pero para poder vencer a mi mas gránde y peor enemigo,
a mi mismo.
- Oración Ojibwe, frágmento.
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