sábado, 1 de marzo de 2014

Dia 6.

Un amigo decidió hace tiempo entrar a la fuerza aérea de México. Me platicó sobre las pruebas que les hacen para seleccionar a los nuevos reclutas. Una de ellas, es la prueba de valor. Donde cada candidato debe saltar desde 10 metros hacia una fosa de clavados. En la plataforma, hay un soldado gritando cosas como: "¿¡Valiente o chivo, cabrón!?" (por que aparentemente, los chivos no nadan). La mejor manera de lidiar con ello, según mi amigo, es poner los dedos de los pies al margen de la plataforma de clavados, cerrar los ojos y luego imaginar dar un paso en una firme, pero suave alfombra. Para cuando uno se da cuenta, ya se esta nadando para salir de la alberca...

Hoy, cerré otro ciclo (aunque una parte de mí cree que se abrió otro mucho mas complejo).

No podía permitirme vivir con la duda. No podía esperar otro par de años para ver si la vida nos juntaba.

La vida era ese momento y era tiempo de tomar el toro por los cuernos.

"¿¡Valiente o chivo, cabrón!?"

Dí el paso. Me aventé...

Me subí al tren, la busqué y la besé.

Ha sido, por mucho, la noche mas bonita de mis días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario